San Juan de Ribera - el 19 de enero.
Archidiócesis de Valencia fecha: 6 de enero/14 de enero/19 de enero
n.: 1532 - †: 1611 - país: España
canonización: B: Pío VI 18 sep 1796 - C: Juan XXIII 12 jun 1960
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En la ciudad de Valencia, en España, san Juan de Ribera, obispo, que ejerció también las funciones de virrey. Fue muy devoto de la Santísima Eucaristía, defendió la verdad católica y educó al pueblo con sus sólidas enseñanzas.
refieren a este santo: San Pascual Bailón
Oración: Oh Señor, que has hecho admirable a san Juan de Ribera, obispo y confesor, por su celo pastoral y por su amor al Divino Sacramento de tu Cuerpo y de tu Sangre; te rogamos que por su intercesión seamos siempre partícipes de los frutos de tu redención. Tú que vives y reinas con Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
Pedro de Ribera, el padre de don Juan, fue uno de los más encumbrados …More
San Juan de Ribera - fecha: 6 de enero/14 de enero/19 de enero
n.: 1532 - †: 1611 - país: España
canonización: B: Pío VI 18 sep 1796 - C: Juan XXIII 12 jun 1960
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En la ciudad de Valencia, en España, san Juan de Ribera, obispo, que ejerció también las funciones de virrey. Fue muy devoto de la Santísima Eucaristía, defendió la verdad católica y educó al pueblo con sus sólidas enseñanzas.
refieren a este santo: San Pascual Bailón
Oración: Oh Señor, que has hecho admirable a san Juan de Ribera, obispo y confesor, por su celo pastoral y por su amor al Divino Sacramento de tu Cuerpo y de tu Sangre; te rogamos que por su intercesión seamos siempre partícipes de los frutos de tu redención. Tú que vives y reinas con Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
Pedro de Ribera, el padre de don Juan, fue uno de los más encumbrados grandes de España. Cuando fue elevado a duque de Alcalá, poseía ya otros muchos títulos y cargos de importancia. Durante catorce años fue virrey de Nápoles, pero sobre todo, fue un excelente y devoto cristiano. Gracias a ello, su hijo recibió una educación esmerada. La Divina Providencia parece haberse empeñado en proteger su virtud de todos los peligros, durante sus brillantes estudios en la Universidad de Salamanca. Cayendo en la cuenta de los riesgos a los que se hallaba expuesto, el santo se entregó a la penitencia y a la oración, cuando se preparaba a recibir las órdenes sagradas. En 1557, a los veinticinco años de edad, don Juan fue ordenado sacerdote. Después de unos años de impartir la enseñanza de la teología en Salamanca, fue nombrado por san Pío V, muy contra su voluntad, obispo de Badajoz, en 1562. Cumplió con gran celo y escrupulosa fidelidad sus deberes de obispo y, seis años más tarde, por voluntad de Felipe II y del mismo Sumo Pontífice, fue promovido a la dignidad de arzobispo de Valencia. Pocos meses después, desalentado por la falta de fe y las costumbres relajadas de su provincia, que era el principal reducto de los moros, escribió al Papa rogándole que aceptara su renuncia, pero el Pontífice se rehusó. Durante cuarenta y dos años, hasta su muerte, acontecida en 1611, se esforzó por soportar gozosamente el peso de una responsabilidad que le abrumaba. En sus últimos años el peso aumentó todavía más con el cargo de virrey de Valencia, que le impuso Felipe III.
El arzobispo veía con gran alarma las peligrosas actividades de los moros y judíos, cuya prosperidad material envidiaban todos. Debido a la universal ignorancia de los principios de economía política que reinaba en aquella época, Ribera consideraba a los moros como «esponjas que absorbían toda la riqueza de los cristianos». Hay que hacer notar, sin embargo, que en esto no hacía sino compartir la opinión de la época, profesada igualmente por un hombre de la talla intelectual de Cervantes. En todo caso, está fuera de duda que san Juan de Ribera fue uno de los consejeros responsables del edicto de 1609, que desterró de Valencia a los moros. Recordemos por nuestra parte, que el decreto de beatificación versa únicamente sobre las virtudes y milagros del siervo de Dios, y que no constituye una aprobación de sus actos públicos, ni de sus opiniones políticas. El arzobispo murió poco después de la tragedia de la deportación. Recluido en el colegio de Corpus Christi, que él había fundado y dotado, terminó sus días el 6 de febrero de 1611, tras una larga enfermedad soportada con gran paciencia. A su intercesión se atribuyen muchos milagros. Fue beatificado en 1796 y canonizado por S.S. Juan XXIII el 12 de junio de 1960.
Ver V. Castillo, Vita del B. Giovanni de Ribera (1796); M. Beda, Vida del B. Juan de Ribera (1802); y P. Boronat y Barachina, Los Moriscos Españoles y su Expulsión (1901). En el sitio del Vaticano puede leerse completa la hermosa homilía de SS Juan XXIII en la misa de canonización de Juan de Ribera.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Solemnidad de la Epifanía del Señor - Solemnidad litúrgica
Solemnidad de la Epifanía del Señor, en la que se recuerdan tres manifestaciones del gran Dios y Señor nuestro Jesucristo: en Belén, Jesús niño, al ser adorado por los magos; en el Jordán, bautizado por Juan, al ser ungido por el Espíritu Santo y llamado Hijo por Dios Padre; y en Caná de Galilea, donde manifestó su gloria transformando el agua en vino en unas bodas.
Santos Julián y Basilisa, mártires
En Antinoe, de la Tebaida, santos Julián y Basilisa, mártires. († s. IV)
San Félix de Nantes, obispo
En Nantes, en la Bretaña Menor, san Félix, obispo, quien mostró gran celo poniéndose al servicio de sus ciudadanos; construyó la iglesia catedral y evangelizó a la población rural de los alrededores. († 582)
Beato Macario el escocés, abad
En Würzburg, ciudad de Franconia, beato Macario, abad, que fue el primer superior del monasterio de los Escoceses de esta ciudad. († 1153)
San Raimundo de Peñafort, religioso presbítero
En la ciudad de Barcelona, en Cataluña, del Reino de Aragón, muerte de san Raimundo de Peñafort, de quien se hace memoria mañana, día siete. († 1275)
* San Pedro Tomás, obispo
En Famagusta, ciudad de Chipre, tránsito de san Pedro Tomás, obispo de Constantinopla, de la Orden de los Carmelitas, que fue legado del Pontífice Romano en Oriente. († 1366)
San Andrés Corsini, religioso y obispo (1 coms.)
En Fiesole, en la Toscana, san Andrés Corsini, obispo, de la Orden de los Carmelitas, que se distinguió por su austeridad y por la asidua meditación de la Sagrada Escritura. Rigió sabiamente la Iglesia que se le había encomendado, repobló los conventos devastados por la peste, prestó auxilio a los pobres y reconcilió a los enemistados. († 1373)
San Juan de Ribera, obispo (4 coms.)
En la ciudad de Valencia, en España, san Juan de Ribera, obispo, que ejerció también las funciones de virrey. Fue muy devoto de la Santísima Eucaristía, defendió la verdad católica y educó al pueblo con sus sólidas enseñanzas. († 1611)
San Carlos de Sezze, religioso
En Roma, san Carlos de Sezze, religioso de la Orden de los Hermanos Menores, que desde niño se vio obligado a ganar el pan cotidiano, invitando a sus compañeros a imitar a Cristo y a los santos. Vestido con el sayal franciscano, se entregaba largamente a la adoración del Santísimo Sacramento del Altar. († 1670)
Beata Rita Amada de Jesús, virgen y fundadora
En Casalmendinho, Portugal, beata Rita Amada de Jesús (Rita Lopes de Almeida), virgen, fundadora del Instituto de Jesús, María y José. († 1913)
Santa Rafaela María del Sagrado Corazón, virgen y fundadora (4 coms.)
En Roma, santa Rafaela María del Sagrado Corazón Porras Ayllón, virgen, fundadora de la Congregación de Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús; considerada como enferma mental, pasó santamente los últimos años de su vida entre tribulaciones y penitencia. († 1925)
San Andrés Bessette, religioso (7 coms.)
En Montreal, ciudad de la provincia de Quebec, en Canadá, san Andrés (Alfredo) Bessette, religioso de la Congregación de la Santa Cruz, quien trabajó incansablemente en la construcción del insigne santuario dedicado a san José que se alza en aquella ciudad. († 1937)
Comentario del día : Concilio Vaticano II
“Pasando vio a Mateo… y le dijo… ‘Sígueme’”
Evangelio según San Marcos 2,13-17.
Jesús salió nuevamente a la orilla del mar; toda la gente acudía allí, y él les enseñaba.
Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". El se levantó y lo siguió.
Mientras Jesús estaba comiendo en su casa, muchos publicanos y pecadores se sentaron a comer con él y sus discípulos; porque eran muchos los que lo seguían.
Los escribas del grupo de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a los discípulos: "¿Por qué come con publicanos y pecadores?".
Jesús, que había oído, les dijo: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.