COLOMBIA: ¿Y DÓNDE ESTÁ LA IGLESIA?

¿Y dónde está la Iglesia?

Por José Alvear Sanín

¿Qué sería de Colombia si el golpe de Estado que prepara Petro, en vez de ser frustrado por las Fuerzas Armadas, tiene éxito? Esta aterradora pregunta no se la hacen la mayoría de los colombianos.

Pasada la euforia colectiva por los éxitos de la Selección Colombia, que no dejaban pensar en nada diferente de la Copa Mundo, los hinchas, sumidos en la tristeza, tampoco consideran la magnitud de la tragedia sin orillas que nos amenaza.
No pasa un día sin que Petro avance en el desarrollo de su anunciado y bien preparado golpe de Estado para el 20 de julio. La desvergonzada visita a Su Santidad el Papa forma parte de la trama mediática que rodea su plan, que incluye también la llamada a calificar servicios de los militares que no le son adictos. Hace pocos días destituyó 27 altos oficiales, y hoy, 8 de julio, amanecemos con la decapitación de 10 tenientes coroneles más, encargados de unidades especiales del Ejército. Si Petro sigue retirando diariamente altos oficiales leales a la Constitución, ¿qué puede pasar el 20 de julio en Bogotá?
Petro no ignora que, a pesar de las purgas, no puede contar todavía con las Fuerzas Armadas. Por eso,, las acabará de desmantelar con mayor rapidez, para que el 20 de julio, cuando Bogotá sea copada por mingas, primera fila y demás incendiarios, los militares no puedan cumplir con su deber constitucional de mantener el Estado de Derecho.
La indignación frente a un Petro enloquecido, delirante y sanguinario, decidido a todo, ha sido tibia, salvo la enérgica manifestación de apoyo de María Fernanda Cabal al presidente y a las instituciones. Es verdad que algún gremio, ciertos políticos y unos pocos comunicadores, se han manifestado, pero falta que la reacción nacional sea unánime, firme, radical y clamorosa, porque el gobierno cuenta con la complicidad de la fiscal general y el procurador, y con la “neutralidad” de buena parte de los medios masivos.
En estos momentos de angustia también pregunto: ¿Y dónde está la Iglesia?, porque lo que se juega no es del orden político habitual.
De lo que se trata es de la implantación de un nuevo orden en el que desaparecen todas las libertades —empezando por la religiosa—, se frena el dinamismo económico y se establece una organización carcelaria para la vida nacional. Los comunistas en el poder no van a soltar a Colombia, después de la caída de Venezuela y la próxima liberación de Cuba.
La defensa del Estado de Derecho nos obliga a todos, empezando por la Iglesia, que no puede olvidar su imprescriptible magisterio para convertirse en mudo testigo o en cómplice del golpe letal que tiene las de ganar, si dentro de 12 días no actúan las Fuerzas Militares.
Las fuerzas morales no pueden continuar en el culpable silencio de los últimos y horrorosos cuatro años.
Para que las Fuerzas militares no deserten dentro de 12 días de su deber constitucional, deben sentir que detrás de ellas está el apoyo de la inmensa mayoría correcta de la población.
La Linterna Azul
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