Muchas bendiciones en esta Semana Santa.
A quienes me convocaron
“Solemos decir que la vida humana es lo más parecido a un viaje, pero un viaje de los de antes: cuando no había muchos caminos trazados, había que llevar brújula y morral con provisiones, y era una suerte encontrar a un buen compañero que conociera el camino y ayudara a afrontar los peligros de salteadores y alimañas… En el fondo subyace una convicción: nuestra condición caminante exige pedir ayuda, buscar apoyo, reconocer la propia incapacidad de acertar solos con el itinerario correcto, aceptar que en lo propio suele uno ser bastante miope, por no decir prácticamente cegados.” (1)
Quiero dar gracias por el trayecto que juntos podemos transitar, por la confianza con que abren el corazón, por la Luz que permiten les ilumine, por el coraje para despedir lo que se va y la generosidad de dejar que la Vida venga a obrar profundamente en su interior.
En este Sábado Santo Sábado Santo para el alma. Sábado de vacío, como el tabernáculo, que toca nuestros vacíos.
Sábado de desierto que abre el corazón a escuchar.
Sábado de silencio…. Sábado de sepulcro….
En la escuela de Amor que tenemos en el Purísimo Vientre de María el alma tiene muchos Sábados Santos. La muerte del proyecto personal mundano, lo que no florece, lo que aparenta esterilidad, los resultados que nuestras acciones no dan. El sabor a Sábado Santo es un sabor que el alma conoce y sabe que forma parte de su llamado al crecimiento espiritual.
Si nuestra meta es Jesús, si nuestra alegría es vivir en Dios Vivo y presente, entonces nuestro Sábado Santo cotidiano tiene toda la fragancia de la Esperanza, la Confianza, el Abandono....
¡Entramos al sepulcro con Él, salimos resucitados en Él!
“Cuando dos o más estén reunidos en mi Nombre, Yo estaré en medio de ellos” (2) Y porque es así en este precioso llamado con el que Dios me envió y envía, quiero dar gracias porque Su Obra en nuestros encuentros redunda en un Bien tanto para sus corazones como para el mío, nos fertiliza a ambos.
Gracias por permitirme ser testigo de cuánto se animan a ser, a vivir, a afrontar y asumir. Gracias por buscar conocer su dignidad y la hondura de la Presencia de Dios acompañándolos y haciéndolos crecer en Su Amor. ¡La esperanza acompaña!
«Como el roble está latente en el fondo de la bellota, así la plenitud de la persona humana, la totalidad de sus posibilidades creadoras y espirituales, está latente en el ser humano incompleto que espera en silencio la oportunidad de florecer» (3). Los voy viendo florecer - aún en lo que no está en el tiempo del despertar aún -, creo en esas semillas que llevan sus almas y que germinarán oportunamente.
Gracias y muchas bendiciones pascuales, en las que descubrirán la Luz que atraviesa sus heridas y los fortalece con la fuerza del Resucitado.
Lic María Alejandra Quirici
MN 15342
1) IMÁGENES BÍBLICAS PARA EL ACOMPAÑAMIENTO Dolores Aleixandre
2) Mt 18, 20
3) «Parábola de la bellota y el roble»
Que hermosa canción, quien la canta? Agradeceré su valiosa respuesta
Que triste, me hubiera encantado saber para conservarla. Pero te agradezco tu valiosa respuesta