El hermano Rufino de Asís escuchaba una voz que salía del Crucifijo y estaba convencido que hablaba con Jesucristo Nuestro Señor hasta que San Francisco de Asís lo descubrió y le reveló que con quien hablaba era con Satanás. Gracias a la intervención del Santo de Asís el hermano fue liberado del engaño y de la opresión diabólica que ejercía influencia sobre él. Gloria a Dios.